Pequeñas partículas hechas de cristales semiconductores, llamadas puntos
cuánticos, incrementan el ancho de banda de la fibra óptica de 7 a 10 veces.
En el NICT japonés se están utilizando puntos cuánticos de alta calidad y
muy estables que entregan frecuencias ópticas altas y pueden funcionar como
fuente de luz o amplificador en sistemas ópticos.
Pueden operar en la
banda de 70 THz, aproximadamente 7 veces más amplia que las frecuencias de
10 THz actualmente en uso.
Como a estas frecuencias puede penetrar la piel
humana, se espera usar los puntos cuánticos también en sensores médicos,
imágenes de alta resolución y medición de nuevas moléculas en células.