En la actualidad, un bit de información necesita aproximadamente un
millón de átomos para ser guardado. Sin embargo, tras de cinco años de
investigación, IBM ha logrado reducir ese millón a solamente doce átomos.
Esto representa un aumento radical en la densidad de almacenamiento,
comparado a la densidad de las unidades que disfrutamos hoy.
La Ley de Moore nos habla de duplicar la cantidad de transistores en un chip
cada dos años, pero en el fondo sabemos que se trata de una carrera contra
sí misma. Los últimos avances en la fabricación de procesadores ha demorado
su muy anticipado final, con 14 nanómetros estimados para el año 2014. La
gran pregunta es: ¿Qué pasa a partir de allí? La Ley de Moore ha afectado a
múltiples aspectos tecnológicos, y uno de ellos es sin dudas el
almacenamiento magnético. De acuerdo a Andreas Heinrich, Investigador en
Jefe de Almacenamiento Atómico en IBM, el final definitivo de la Ley de
Moore es un solo átomo. Y con el objetivo de mejorar drásticamente la
tecnología de almacenamiento magnético, no tuvieron mejor idea que comenzar
desde ese simple átomo, “invirtiendo” la Ley de Moore.
En IBM utilizaron un microscopio de efecto túnel para manipular una
estructura de doce átomos de hierro sobre un sustrato de cobre, todo bajo
una temperatura de un grado Kelvin. Lo que define al estado del bit es el
antiferromagnetismo. Un disco duro utiliza ferromagnetismo (alineamiento de
los espines), pero en el antiferromagnetismo, los espines de los átomos se
encuentran en direcciones opuestas. Cambia el espín de un átomo, y el resto
le seguirá. De esta forma, en una posición es “0”, y cuando se cambia, pasa
a ser “1”, tal y como el vídeo lo muestra.
El mismo Heinrich es realista al decir que todavía se está muy lejos de una
solución práctica que utilice lo logrado por esta investigación, y que se
necesitarán entre cinco y diez años de desarrollo para obtener una clase de
“disco antiferromagnético”. Los doce átomos son estables a un grado Kelvin,
pero cambian su estado de forma aleatoria al elevar la temperatura a cinco
grados Kelvin. Sin embargo, no debemos olvidar que todo esto parte del
escalón más bajo. Al agregar átomos, la estructura se vuelve más estable, y
en IBM creen que serían necesarios 150 átomos para obtener el mismo
resultado a temperatura ambiente.