|
Un grupo de científicos del MIT ha desarrollado una
técnica para analizar las cajas negras de los aviones en busca de anomalías
que puedan desencadenar en accidentes. La nueva estrategia propuesta por los
científicos utiliza técnicas típicas del campo de la inteligencia artificial
para intentar predecir las cadenas de fallos que suelen desembocar en
accidentes aéreos.
Utilizando técnicas de análisis de datos como el clustering o el análisis en
componentes principales, estos investigadores han propuesto un giro en la
filosofía que hasta ahora regía los análisis de las cajas negras de los
aviones en busca de información que pudiera ayudar a mejorar la seguridad de
éstos.
De forma rutinaria, y una vez que el avión ha aterrizado, las líneas aéreas
recogen información de las cajas negras, ya sea de cada vuelo, o de varios
vuelos a la vez. Según explican los investigadores, éste análisis que se
hace ahora mismo no es muy útil. "Lo que hemos hecho nosotros es desarrollar
las técnicas que permiten analizar todos esos datos de vuelos que han
ocurrido y detectar pequeños problemas que haya podido haber, tanto
problemas mecánicos como problemas en la manera de manejar una situación por
parte de los pilotos. Ninguna de esas cosas por sí solas podría dar lugar a
un accidente, pero cuando se encadenan varios fallos puede haber un
accidente".
El objetivo, la nueva filosofía en la búsqueda de anomalías registradas por
las cajas negras, consiste en prevenir, en lugar de intentar corregir a
posteriori. "Lo que pretendemos es detectar todos los potenciales fallos,
que se llaman precursores de accidente, que ninguno de ellos en sí mismos es
grave, pero queremos saber cuáles son y detectarlos con antelación para
tenerlos en cuenta y evitar que se den las condiciones que al final
desencadenan en un accidente real".
El equipo de investigadores ha podido analizar la capacidad de detección de
esta nueva técnica en los modelos de Boeing 777 de una compañía aérea que se
prestó a colaborar. Los resultados obtenidos fueron supervisados por
expertos, confirmando que se trataba de anomalías reales. El siguiente paso
corresponde ahora a la implantación del sistema por parte de las compañías
aéreas.
Fuente:
Muy Interesante |