Los materiales que emiten algo de luz visible después
de ser expuestos a la luz solar son bastante comunes, y se pueden encontrar
en muchos objetos, desde señalizaciones de seguridad hasta pegatinas que
brillan en la oscuridad. Sin embargo, hasta ahora los científicos habían
tenido poco éxito al crear materiales que emitieran luz en el infrarrojo
cercano, una porción del espectro que sólo puede verse con la ayuda de
dispositivos especiales.
Ahora, un equipo de especialistas de la Universidad de Georgia, en Estados
Unidos, ha dado con un nuevo material que emite luz en el infrarrojo cercano
durante mucho tiempo, tras un solo minuto de exposición a la luz solar.
El material podría revolucionar el campo de los diagnósticos médicos, dar a
los agentes del orden público y a los militares una fuente "secreta" de
iluminación y sentar las bases para desarrollar células solares de alta
eficiencia.
Cuando el material es expuesto al aire libre, un minuto de exposición a la
luz puede crear nada menos que una emisión de 360 horas de luz del
infrarrojo cercano. La emisión también puede ser activada por iluminación
fluorescente en interiores, y tiene muchas posibles aplicaciones.
Es factible fabricar nanopartículas del material que se adhieran a células
malignas, por ejemplo, para que los médicos puedan visualizar la ubicación
de expansiones pequeñas que, de otra forma, podrían pasar desapercibidas.
El equipo del físico Zhengwei Pan ha pasado un año probando el material, en
interiores y exteriores, así como en días soleados, nublados y lluviosos,
para demostrar su versatilidad. Los investigadores lo pusieron en agua
dulce, agua salada, e incluso en una solución corrosiva durante tres meses,
y no se detectó disminución alguna en su eficiencia.