Investigadores del Instituto de Sistemas
Optoelectrónicos y Microtecnología (ISOM) de la Universidad Politécnica de
Madrid trabajan en un tipo de memorias magnéticas llamadas Race-Track Memory,
que solucionarán los problemas de limitación de capacidad de los actuales
discos duros.
En estos nuevos dispositivos, donde la información se almacena de manera
secuencial en cintas de tamaño nanométrico, son los bits de información los
que se mueven, en lugar de ser el disco el que gira bajo la cabeza lectora,
como sucede en cualquiera de los computadores actuales. Uno de los problemas
que tienen dichas memorias es que el movimiento de los bits está sujeto a
una aleatoriedad que parecía imposible eliminar.
Pero ahora han encontrado un régimen de funcionamiento en el que los bits
nunca se enganchan aleatoriamente, haciendo viable las memorias.
Los discos duros magnéticos como los conocemos hasta ahora están llegando a
un límite físico en su capacidad de almacenamiento. “El tamaño del bit es ya
tan pequeño que escribir requiere mucha energía y leer implica sensores cada
vez más sensibles que tienen que “volar” prácticamente tocando el disco”,
explican los investigadores del ISOM-UPM.
A nivel de investigación, se trabaja con intensidad en una idea que sugirió
IBM en 2004, donde la memoria estaría constituida por nano-cintas de
material magnético en las que la información se almacenara de manera
secuencial y serían los bits los que se moverían, en lugar del disco. Así,
se evitarían partes móviles y se posibilita una integración incluso en 3D,
abriendo la puerta a una densidad de almacenamiento mucho mayor.
“Uno de estos problemas es la tendencia que los bits (o paredes de dominio
magnético) tienen a engancharse de manera aleatoria e impredecible en los
(inevitables) defectos de cualquier medio. Este tipo de enganches son,
evidentemente, un lastre a la fiabilidad exquisita que se le exige a
cualquier memoria. Nosotros hemos encontrado un régimen de trabajo en el que
los bits nunca se enganchan. Curiosamente, ese régimen está a energías y
velocidades muy pequeñas de bit, algo que va contra la intuición de pensar
que a mayor energía, mayor probabilidad de saltar una barrera o defecto.
Dentro del mismo trabajo se dan ideas para solucionar el problema y seguir
avanzando en las memorias Race-Track”, añaden los investigadores españoles.