Todos hemos soñado alguna vez con atravesar las
paredes igual que hacen los superhéroes de los cómics. Aunque algunas
partículas subatómicas pueden realizar esta hazaña a través de los túneles
cuánticos, el efecto aún no se ha conseguido con corpúsculos de mayor
tamaño. Ahora, un equipo de físicos de la Universidad Aalto (Finlandia) ha
diseñado un mecanismo para intentar que los objetos macroscópicos atraviesen
obstáculos.
Para ello, los investigadores han diseñado un trampolín enano con un plato
de metal en el que colocarían una membrana de grafeno. Al aplicar un voltaje
eléctrico la membrana adoptaría dos posibles posiciones: una en la que se
inclinaría ligeramente, y otra en la que se curvaría lo suficiente como para
entrar en contacto con la placa de metal. Al aplicar fuerzas eléctricas y
mecánicas, se crearía una barrera de energía entre esas dos posiciones.
Según los investigadores, si se enfriara la membrana hasta una temperatura
suficiente, su energía se vería tan disminuida que la única forma de
transición entre las dos posiciones sería el túnel cuántico. Eso sí, se
necesitarían varios años para conseguir alcanzar unas temperaturas tan bajas
como las requeridas.
El experimento, cuyo diseño ha sido publicado en Physical Review B, será
probablemente difícil de llevar a cabo, y el sueño de atravesar paredes
seguirá siendo algo de ciencia ficción.
Los cálculos de la mecánica cuántica muestran que para
los objetos del tamaño de una persona, la probabilidad de atravesar una
pared a través de un túnel cuántico es tan pequeña que habría que esperar,
como mínimo, hasta el final del Universo.
Por ello, tal vez una solución más rápida sería usar
la puerta, sobre todo si es la puerta del baño.